El ganado bovino es un componente esencial en la ganadería, utilizado principalmente para la producción de carne, leche y cuero.
Su ciclo productivo se divide en tres fases: cría, recría y engorde.
Durante la fase de cría los terneros alcanzan alrededor de 210 kg, y en recría continúan su crecimiento hasta los 420 kg.
En la fase de engorde se preparan para el sacrificio, llegando a un peso de 540 kg o más.
La selección de razas (Brangus, Jersey y Hereford) es clave para maximizar la productividad según el entorno.
Una gestión adecuada en cada fase es fundamental para optimizar la rentabilidad y sostenibilidad de la ganadería.